Desarrollos habitacionales se preparan para un cliente más exigente en el 2008
La variedad de nuevos productos inmobiliarios pretende brindar un “dulce hogar” seguro y en un ambiente relajante a los compradores. Jorge ArceNuevos proyectos
Gustavo Sánchez
gsanchez@nacion.com
Definitivamente habrá más viviendas en el país. Esta es una norma mundial: de todo lo que se construye, la vivienda representa dos terceras partes, y Costa Rica no es la excepción.
Aunque Jaime Molina, presidente de la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC) afirmó el 17 de diciembre en una entrevista con La Nación, que espera un leve descenso en la construcción de nuevas obras para el 2008 –ya que mucha demanda ha sido satisfecha–, los desarrolladoras ya tienen entre manos cambios y sorpresas para satisfacer las cambiantes necesidades de los compradores.
“Ahora este público ha diversificado sus necesidades y exigencias. Analiza fríamente las opciones del mercado, prioriza el beneficio de la seguridad al tomar una decisión, conoce de acabados en la construcción y exige a los desarrolladores facilidades y asesorías”, dice Kathia Madriz, gerente de ventas de Urbanizadora La Laguna.
Todo incluido.Para la consultada, los nuevos proyectos habitacionales van a ofrecer, en un mismo espacio, lo que la persona y su familia necesitan para el día a día. Es así como estos complejos optan por el desarrollo de viviendas verticales, donde las zonas verdes, de comercio y esparcimiento cumplen una labor de convivencia saludable y facilitan el disfrute de sus actividades cotidianas.
Para Luis Pérez, gerente de mercadeo de Vivicon, los clientes buscan vivir en desarrollos habitacionales en los que se integre la prestación de servicios básicos (gimnasio, supermercado, tiendas, áreas de recreación y entretenimiento). “Cada vez más extranjeros adoptan el país como su residencia y traen con ellos costumbres y estilos de vida prácticos que los propios nacionales han integrado en su rutina”, señala.
Tal parece que cada día hay más información disponible –publicaciones, Internet, viajes al extranjero– que motivan la competencia entre las empresas con el fin de crear nuevos productos inmobiliarios para satisfacer las más exigentes necesidades de la vida moderna.
Para ambos expertos, en épocas pasadas solo se diseñaba un estilo de vivienda para las familias tradicionales (padres e hijos). Recientemente, la variedad de productos busca brindar un “dulce hogar” a abuelos, parejas sin hijos, divorciados y solteros, entre otros.
“Precisamente la clase media trabajadora es una de las más beneficiadas con el desarrollo de proyectos habitacionales, las cuales pueden acceder a sistemas de financiamiento de manera más ágil y sin presionar sus bolsillos”, recalca Pérez.
A criterio de Adrián Morales, del grupo inmobiliario Tzion, para tener éxito, un proyecto inmobiliario debe enfocarse en crear espacios que le permitan a las persona sentirse a gusto y llenar las necesidades familiares sin salir del área del complejo. “El lugar debe ser acogedor para que cada miembro se sienta descansado después del trabajo. Es por eso que en un mismo proyecto se ofrecen diseños diferentes y funcionales. Por ejemplo, de un sola planta para adultos mayores, con espacios amplios en salas de estar o televisión para jóvenes parejas, entre otros”, manifiesta.
La seguridad.La moda, tal y como se refleja en las construcciones que predominan en el país, es vivir en un condominio –tanto vertical como horizontal–. El motivo fundamental, según los expertos, es la seguridad. Las personas que andan en busca de casa caminan, comparan y, hasta después, compran.
Los nuevos clientes buscan que los desarrollos inviertan en cercas perimetrales, casetas de guarda o sistemas de circuito cerrado en sus proyectos. Esto es, en definitiva, un parámetro que tienen los compradores para justificar la decisión final de comprar una casa, ya que la rutina actual obliga a los propietarios a ausentarse de la vivienda muchas horas del día.
Para Luis Pérez otro aspecto importante para el cliente es el respaldo de y la confianza que le tengan a la empresas desarrolladoras. Aunque no sean expertos en el tema de la construcción, con solo observar y tocar los acabados, advierten si es de la calidad ofrecida.
Uno de los cambios más trascendentales que señalaron los consultados es que el cliente es “más frío” al comprar; no se atemorizan por preguntar y calcular si el negocio le conviene o no.
Y es que con el pasar del tiempo, el comprador categoriza la compra de su casa como una inversión. No piensa quedarse de por vida con el inmueble, sino más bien valora venderla en el momento que necesite.
Asimismo y para garantizar el éxito en sus inversiones, las personas se hacen acompañar de profesionales que los asesoran en la compra y venta.
Sin embargo, siempre hay que tener cuidado muchos clientes –por simple desconocimiento o desinterés– son engañados por algunas empresas. Recuerde que está inversión es muy importante y requiere extremar medidas de precaución.

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